13/07/2007 12:46
É ISSO
O blogueiro Roney Rodrigues mandou o texto abaixo, como um exemplo do que deve ser uma rivalidade no futebol.
Nas palavras dele, "admiração e respeito, que devem ser mútuos."
O blog concorda plenamente, e agradece pelo presente.
O texto foi publicado no diário esportivo argentino Olé, no dia seguinte à vitória da Seleção Brasileira sobre o Japão, na última Copa do Mundo.
Sim, é o mesmo Olé que adora tratar o futebol brasileiro com um bom-humor às vezes duvidoso.
Mais do que bom jornalismo, é admiração e respeito.
Que devem ser mútuos.
"Y una noche, Brasil volvió a ser Brasil. El Brasil de siempre. El de toda la vida. Se puede hacer un ejercicio: mostrarle a alguien que no vea habitualmente fútbol el partido de anoche, uno del 2002, otro del 82 y uno más del 70, todos en blanco y negro. No notará grandes diferencias. No sabrá decir, más allá de la evolución de la vestimenta, cuáles son los de hace 30 años y cuáles los de anoche.
Los laterales van al frente y desbordan o meten la diagonal y patean; no están tan pendientes de que les ganen las espaldas. De la mitad de cancha para arriba, se verá toqueteo lateral por un ratito y enseguida un puñal vertical que hiere de muerte al adversario. O un tiro desde afuera que toma velocidad supersónica y efectos que contradicen todas las leyes de la física. De la mitad para abajo, quedarán al descubierto las fisuras, un 5 que tiene que librar para todos los compañeros, un espíritu libertino e indomable en alguno de los centrales (Lúcio, en este caso) y cierta sensación de vulnerabilidad aun si el rival es este Japón de Zico con tanto empeño como inocencia.
Hay un estilo que no se rompe. Una escuela que, con leves diferencias humanas, produce en cadena folhas secas, gambetas, cambios de frente de 50 metros, sombreros, caños, tacos... Una técnica exquisita. Y así como no se notan diferencias a lo largo de los años, tampoco las hay entre titulares y suplentes. Y tienen tan claro a qué juegan que sale esta exhibición de un equipo que nunca había hecho una práctica junto en toda la previa.
Así como en otras selecciones está claro quiénes son los titulares o a lo sumo hay alguna que otra disputa, acá podría haber casi una discusión por puesto. Ayer, Cicinho (entró por Cafú) metió de cabeza la asistencia del empate y se cansó de recorrer la banda derecha con la energía que le dan los diez años menos. Gilberto Silva hizo notar su ritmo de Premier League para llegar a un par de cierres complicados y fue el Mauro Silva del 94. Juninho Pernambucano les dio la razón a los que dicen que debería jugar por su gran pegada (más allá de la falla del arquero, la clavó desde su casa). Y Robinho le dio al equipo otra vitalidad, la frescura de su sonrisa, abrió camino con sus gambetas traviesas y no se olvidó de probar al arco, como debe hacer todo buen delantero.
Si además aparece Ronaldo para convertirse en un tanque que arrasa todo a su paso y asoma Ronaldinho con su magia, no se nota que Kaká descansa un rato o que Adriano se pega una siesta en el banco. No hay riqueza como la de Brasil. Es el Banco Mundial, el que tiene billetes de todos los colores.
Falsa alarma: ese Brasil al que muchos daban por muerto está más vivo que nunca. Jugó su mejor partido del Mundial alemán y es el que entra más confiado a los octavos de final. Va encontrando el ritmo de samba. El primer baile fue para los japoneses."
enviada por André Kfouri Feed: Seja avisado quando este blog for atualizado :: (O que é isso?)
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